Durante décadas, cuando a alguien le costaba leer de cerca, la única solución era usar lentes bifocales. Seguramente los recuerdes: esos anteojos con una "ventanita" o rayita visible en la parte de abajo. Hoy, la tecnología ha avanzado tanto que los lentes multifocales (progresivos) los han reemplazado casi por completo. ¿Por qué deberías hacer el cambio?
El gran problema del Bifocal: El "Salto de Imagen"
El lente bifocal tiene solo dos distancias: Lejos y Cerca. El problema es que no hay una transición suave entre ambas. Cuando bajás la vista, la imagen "salta" bruscamente. Además, ¿qué pasa con todo lo que está a una distancia media, como el tablero del auto, la computadora o los productos en la góndola del súper? Con un bifocal, todo eso se ve borroso.
La magia del Multifocal: Visión Intermedia
Acá es donde el lente multifocal o progresivo gana por goleada. A diferencia del bifocal, el multifocal no tiene un corte abrupto, sino un "corredor" invisible que cambia la graduación de a poco. Esto te permite tener:
- Visión de Lejos: Para manejar o ver la televisión.
- Visión Intermedia: ¡La gran diferencia! Ideal para la pantalla de la PC, cocinar o mirar el tablero del auto.
- Visión de Cerca: Para leer el celular o enhebrar una aguja.
El factor estético
Seamos sinceros: la rayita del bifocal "delata" la edad. Los lentes multifocales son estéticamente perfectos. A simple vista, parecen cristales simples. Nadie va a notar que estás usando un lente para presbicia, y podés montarlos en armazones modernos, grandes o metálicos sin arruinar el diseño.
"Me dijeron que los multifocales marean"
Ese es el mito más grande. Es cierto que los bifocales son más fáciles de asimilar al principio, pero la tecnología actual de tallado digital que usamos en Atelier Óptica hace que la adaptación al multifocal sea rapidísima. Si estás listo para ver bien a todas las distancias y verte mucho más joven, te esperamos en nuestro local en Córdoba para armarte tus primeros progresivos.


