Hacerse lentes multifocales es un gran paso, pero muchas personas los abandonan en un cajón tras la primera semana porque sienten que "el piso se mueve", los escalones parecen más altos de lo normal o sienten mareos al mirar de reojo.
¿Es normal marearse al principio?
Sí. Tu cerebro estuvo años acostumbrado a mirar de una sola manera. Ahora, debe aprender que para ver de lejos tiene que mirar al frente, y para leer debe bajar la vista. Este proceso de "re-cableado" neuronal se llama neuroadaptación y toma entre 7 a 15 días.
Pero si ya pasaron semanas y sigo mal, ¿qué pasa?
Si la adaptación no se logra, generalmente el problema no sos vos, sino una falla técnica en la confección del lente. Estas son las 3 causas principales:
1. Error en la Altura Pupilar y la DNP
El multifocal debe coincidir milimétricamente con el centro de tu pupila. Si el óptico tomó mal la medida de "Altura" (el punto donde empieza a bajar la graduación hacia la lectura), vas a tener que levantar o bajar el mentón de forma exagerada para poder enfocar. Esto causa dolor de cuello y mareos instantáneos.
2. El armazón está mal ajustado
Si el anteojo se te resbala por la nariz o te queda torcido (una patilla más alta que otra), los centros ópticos del cristal se desfasan. Algo tan simple como ajustar las plaquetas nasales o enderezar las patillas puede hacer que pases de ver borroso a ver perfecto.
3. Elegiste un armazón muy pequeño
Para que entren las tres graduaciones (lejos, intermedia y cerca), el cristal necesita un mínimo de espacio vertical (usualmente 30mm o más). Si elegís un armazón muy estrecho, el laboratorio tiene que "cortar" la zona de visión intermedia, haciendo que el salto de lejos a cerca sea muy brusco.
¿Cómo te ayudamos en Atelier Óptica?
Si te hiciste los multifocales en otro lado y no los soportás, o si querés hacerte unos nuevos con garantía de adaptación total, vení a visitarnos. Contamos con herramientas de precisión para tomar las medidas correctas y trabajamos con laboratorios que garantizan cristales sin "saltos" molestos. ¡Tus ojos te lo van a agradecer!



