Hiciste una gran inversión en tus anteojos y en cristales con antirreflex de alta calidad. Sin embargo, limpiarlos con la punta de la remera o con papel higiénico es el camino más rápido para arruinarlos. Te enseñamos a cuidarlos.
Los enemigos de tus lentes
- Servilletas y papel higiénico: Están hechos de pulpa de madera. A nivel microscópico, son como lijas para tus cristales.
- Tu remera: Atrapa polvo de la calle. Al frotarla contra el lente, rayás la capa protectora.
- Alcohol o limpiavidrios: Contienen químicos muy abrasivos que destruyen el filtro antirreflex y el filtro UV al instante.
Paso a paso para una limpieza perfecta
- Agua corriente fría o tibia: Primero, enjuagá los lentes bajo la canilla (nunca agua caliente, arruina los tratamientos). Esto remueve la arenilla que los podría rayar al frotar.
- Detergente neutro: Poné una pequeña gota de detergente (el de lavar los platos, sin cítricos ni cremas) en cada dedo y frotá suavemente ambos lados del cristal.
- Enjuagar y sacudir: Volvé a pasarlos por agua para quitar la espuma y sacudí suavemente para quitar las gotas grandes.
- Secar: Utilizá un paño de microfibra de óptica (siempre limpio) o dejá que se sequen solos.
¿Estás en la calle?
Llevá siempre con vos un spray limpia cristales específico de óptica y tu paño de microfibra. Si pasás por Atelier Óptica en Cerro de las Rosas, ¡podés llevarte el kit de limpieza perfecto para mantener tus lentes como el primer día!


